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Un político es una persona que se apodera de la voluntad de los que le han elegido y los deja sin capacidad de actuaciones individuales. Una persona que, basándose en su presunta labor y dedicación, puede dotarse de privilegios y prebendas. Una persona que… Usted puede seguir poniendo situaciones que conozca y ampliar la lista.

Siempre se habla tan en serio de los políticos que nunca se llega al verdadero conocimiento de ellos. Platón, en el libro tercero de Político, pone el listón tan alto que, en opinión de Sócrates, El extranjero, Sócrates el joven y Teodoro, el político debe ser un hombre de ciencia y, en el libro III de la Repúlica, hasta pone pruebas a los que quieran ser políticos. Esto le debió parecer excesivo a Aristóteles, quien, en su libro La política, suaviza las exigencias. Maquiavelo merece un estudio aparte, aunque parece que es muy seguido entre los políticos actuales y, si no, permitidme esta digresión. En el capítulo XVIII de El príncipe, dice textualmente: Cuando un príncipe (en nuestro caso, un político con cierto mando) dotado de prudencia ve que su fidelidad en las promesas se convierte en perjuicio suyo y que las ocasiones que le determinaron a hacerlas no existen ya, no puede y aun no debe guardarlas, a no ser que él consienta en perderse. Obsérvese que, si todos los hombres fueran buenos, este precepto sería malísimo, pero, como ellos son malos y no observarían su fe con respecto a ti si se presentara la ocasión de ello, no estás obligado ya a guardarles la tuya cuando te es forzado a ello. Nunca le faltarán motivos legítimos a un príncipe para cohonestar esta inobservancia…
¿A que les suena a algo el tema? Bueno, a lo que íbamos. Se ha hablado mucho de los políticos: Hobbes, Locke, Mosca, Pareto, Weber, Sartori, Bobbio y así podría llenar el folio con nombres, pero no quiero hablar de ellos, sino de lo que realmente, a mi modo de ver, son los políticos. Yo esto lo aprendí de un compañero de trabajo. Era un gran profesional en lo suyo, pero en política andaba un poco, sin querer ofender,  menguado; con decir que me las vi y las deseé para que entendiera la función social de los impuestos y que no era lo mismo la democracia orgánica franquista que la democracia directa, aunque en la otra se participara a través de la familia, el municipio y el sindicato.
Pues bien, quisieron los hados, existan o no que en eso no entramos, que le pusieran en una candidatura a las municipales en tercer lugar y, como era de prever, salió elegido como edil. Le llamo edil con toda la propiedad de la palabra pues fue encargado de la cosa de urbanismo. A los pocos días, en un encuentro fortuito, para que vean que yo no busco enfrentamientos, le cuestiono una decisión que se había tomado sobre un asunto de cierto calado histórico y me responde: “Es que nosotros, los políticos, vemos las cosas desde una perspectiva que a la generalidad se les escapa”.

Un político es una persona que, diga lo que diga o haga lo que haga, goza de impunidad porque, si no acierta, no pasa nada y, si se equivoca, el pueblo paga.

Ahí, en esa respuesta, aprendí más sobre lo que realmente eran los políticos que en todos mis estudios sobre sociología, políticas y derecho. Ya no necesitaba a los teóricos del tema ni a los que buscaban en otras ciencias explicaciones a comportamientos que a la mayoría se escapan. Mi amigo, quien, por cierto, en gloria esté y que nos espere muchos años, me había dado la solución. Un político es una persona que, sepa o no, puede tomar las decisiones que le parezcan más oportunas. Una persona que, por ser político, cree que sus conocimientos son superiores a los demás y que puede tratarlos como a tontos porque, en realidad, no se van a enterar de nada. Una persona que, diga lo que diga o haga lo que haga, goza de impunidad porque, si no acierta, no pasa nada y, si se equivoca, el pueblo paga. Una persona que puede hacer todas las promesas que le vengan en gana porque, como dice Maquiavelo, siempre encontrará razones para no cumplirlas. Una persona que, debiendo arreglar, como dicen todos los antes citados, la cosa pública, arregla las suyas, llegando a pensar a veces que, como a él le va bien, a todos les va mejor. Una persona que cree que todo lo bueno que sucede se lo debemos a él y que todo lo malo se debe a causas extrañas e incluso, a veces, a nosotros mismos. Una persona que se apodera de la voluntad de los que le han elegido y los deja sin capacidad de actuaciones individuales. Una persona que, basándose en su presunta labor y dedicación, puede dotarse de privilegios y prebendas. Una persona que… Usted puede seguir poniendo situaciones que conozca y ampliar la lista.

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