Compartir

La mayoría de las personas occidentales viven hoy en una situación a la que podríamos denominar de “conciencia resignada”. Démosles el valor de que tienen un conocimiento claro y reflexivo de la realidad social, pero, a la vez, se conforman con lo que pasa. Solo cuando hay estímulos extraordinarios reacciona, y aun sus reacciones están dentro del marco establecido por el pensamiento uniforme; y de ahí le viene su resignación. Es cierto que hay manifestaciones y protestas, pero la experiencia cercana nos dice que son pasajeras y que se desvanecen pronto. ¿Es que ya no puede haber revoluciones? No soy profeta, pero, vistas las condiciones, me inclino más por  Byung- Chun Han que por Antonio Negri (aunque quiera más a Negri). Como dice el filósofo Han, la dominación del sistema liberal desde el poder es seductora y cautivadora. La alternativa al neoliberalismo, el “sharing economy”, según el filósofo, tampoco es una respuesta válida, aunque algunos la presenten como tal.

Volvamos a las protestas. Si el ejercicio del poder fuera represor, como lo era en la época industrial, podría provocar, como lo hizo entonces, protestas que terminaban siendo revolucionarias. Pero ya no es represor, ahora se manifiesta como solucionador de problemas y como orientador de posibilidades. Con estas armas, uno de sus logros es haber eliminado la lucha de clases. Da igual que haya los mismos problemas de paro, sueldos bajos, desigualdades sociales, pobreza institucionalizada…, el hecho es que la lucha de clases ya no existe porque la mayoría de los ciudadanos se han convertido en funcionarios o en autónomos. Los funcionarios, por estatus, son resignados y los autónomos son empresarios que solo se pueden culpar a ellos mismos de sus fracasos. Así, el marxismo ha muerto y, muerto el marxismo, viva… ¿qué?, nada, cada uno deberá aplicar el “viva” para sí mismo.

Y, sin embargo, esos hombres actuales saben (tienen conciencia) que están dominados por fuerzas que no pueden dominar y que esas fuerzas influyen en sus conductas y, en líneas generales, en sus vidas. Por eso, cuando se ven afectados por esas fuerzas de poder ( véase ahora EE.UU y su nuevo Gobierno, aquí los precios de la luz y las puertas giratorias, donde nos toman por imbéciles, justificando los hechos como decisiones de empresas privadas) , los ciudadanos protestan, pero con resignación (conciencia resignada) porque saben y admiten que todo eso es producto de algo que se admite como ineludible: la democracia, y que lo único que hay que hacer es reconducir esos pequeños desvíos que producen las protestas. Por eso, sin querer ser profetas, nos atrevemos a decir que, de momento, protestas habrá muchas, pero serán cortas y pasajeras.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here