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Juan Rita, cien años rimando versos.
De Aledo a Totana van ya cien años rimando versos. Cien años creando trovos, a uno por cada pensamiento que camufla bajo su fédora. Cien años, “relajaos”, de café, copa y puro haciendo amigos y compartiendo una charla amable con todo aquel que la quiera. De Zúñiga a Totana ha pasado toda una vida trovando y pasando a la historia por hacer del trovo murciano algo tan fácil de decir y tan complejo de conseguir como es Patrimonio Intangible de la Humanidad. 

Desde Entrelíneas no queremos ahora descubrir a este gran trovero, sino rendirle un pequeño homenaje en el centenario de su nacimiento y en el año en el que le han nombrado, en Alhama, ‘Corremayo Mayor’. Y sí que nos atrevemos a recomendarles un par de libros y algunos artículos de Joaquín Gris Martínez gran conocedor de la vida y la obra de “El tío Juan Rita”.

Dice Gris Martínez en el libro “Memorial del trovero Juan Rita”, que la de Tudela Piernas es una vida triste de contar. Nacido el 14 de febrero de 1912 queda huérfano de padre a los cincos años y fue esto lo que le marcó el destino. No tuvo tampoco formación alguna, “tan sólo, en 1919, tuvo un profesor durante tres meses una vez por semana, Alonso Picotas, oriundo de El Berro”, señala. Y aquí acabó la carrera formativa de Juan Tudela Piernas. Tras la formación privada de tres pesetas, -a real por clase-, paso a “guardar el ganado” y allí aprendería a sumar una paliza del amo por cada borrega que perdía y restaba del ganado. Y así transcurrió su infancia y adolescencia: malviviendo y pasando penurias. Así que no es de extrañar que “Juan Rita” califique su larga vida laboral de “perdurable” y de “no vivir” teniendo que trabajar a todas horas, de día y de noche, mal alimentado, comiendo sólo lo que podía, de mucho trabajo duro e interminable.
Una vida endulzada por el trovo
Teniendo en cuenta estos datos no nos cabe más que preguntarnos por la alegría y el buen humor constantes del tío Juan Rita. Quizás la respuesta pase por la que fue su compañera de viaje hasta 2001 y desde 1931, Encarnación Martínez Martínez, “la mujer que más he querido”, sentencia Juan Tudela. Pero sin duda, sus versos y sus trovos también le han acompañado toda la vida: en las largas tardes de pastoreo, -ya con 8 años-, durante la Guerra Civil o en los difíciles días tras el fallecimiento de Encarnación. Su afición por improvisar versos octosílabos, cuartetos o quintillas, según se trate respectivamente de coplas de pascua o de trovo, le han acompañado desde los ocho años. Juan Rita aprendió el arte de la improvisación de manera autodidacta, ya que nunca tuvo un maestro aguilandero o trovero que le enseñara y de eso se enorgullece siempre que puede. Hace más de cuarenta años que es guión fijo de la Cuadrilla de Aledo en la que sustituyó al tío Agustín “El Reales”. La antropóloga francesa, Suzy Felix, en su tesis, ‘La poesía improvisada oral en el sur de España’, explica del trovo de ‘Juan Rita’, “parece que tiene un carisma diferente, hay otras personas que tienen millones de recursos y palabras del diccionario, pero que no los utilizan con el mismo impacto que él. Quizás tenga pocas palabras pero cuando las dice tan bien sentadas, con tal carisma, que vale por todas las palabras del mundo”.
Juan Tudela Piernas, ‘Juan Rita’, se ha forjado a lo largo de estos cien años un estilo propio a la hora de improvisar y tiene su propia definición del buen trovero. Para él un buen trovero es todo aquel que improvisa una copla perfecta desprovista totalmente de picardía o mala idea, de mensaje claro, sin doble sentido, “y sin que vaya buscando una cosa que no venga a cuento de nada”. Tampoco son de su gusto aquellos trovadores ilustrados que colocan trovos a modo de obstáculo y encima pretende ofender. Además, en cosa de trovos, “la política es para los políticos que viven de ella”, asegura el tío Juan, “para pasar un rato a gusto no, porque es un pierde amigos. Uno tiene unas ideas y el otro otras, pueden ser amigos, pero en cuanto empieces con la política ya se pierde la amistad”. En fin que ‘Juan Rita’ es un caballero en lo de trovar, “podemos criticarnos unos a otros pero con cuidado que el amor propio hay que dejarlo quieto”, y en lo demás y quizás por eso recibió el pasado año el Diploma de Servicios Distinguidos de la Región de Murcia, “reconocimiento a toda una vida dedicada al arte del trovo y la improvisación, así como por su labor para preservar y difundir el trovo como una de las tradiciones orales más arraigadas de la Región de Murcia”. Y otros muchos galardones que le han ido cayendo en su centenario, como el de Corremayo Mayor en Alhama en 2012.
‘El Rita’
A Juan Tudela Piernas le viene lo de ‘El Rita’ de antiguo, “mis abuelos paternos eran pastores con rebaño propio y cuando paría una oveja y tenían que trasladarse a otro lugar, si acababa de parir y aún no le había dado de mamar al cordero recién parido, y debían ir a otro lugar con el rebaño, cogían al cordero y le decían a la madre oveja ‘rita, rita’, para que se fuese con ellos, y de ahí me viene el apodo”, explica Juan Tudela. Quizás el tío Juan haya pasado los momentos más felices de su vida trovando, “tomándole el pulso a los colegas” e improvisando versos sobre mujeres, “a mí me gusta tratar mucho a las mujeres en mis trovos, pero eso sí, las respeto mucho, y estoy muerto de hambre”, sentencia con una sonrisa, como siempre.
Desde Entrelíneas le deseamos que siga con su buen humor, rimando versos, improvisando y dándonos a todos una lección de vida con cada trovo que canta a pleno pulmón.

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