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Miguel Ángel Hernández (Murcia, 1977) es profesor de Historia del Arte y escritor. Ha publicado las novelas Intento de escapada y El instante de peligro. Construye un proyecto narrativo total en el que, junto a la ficción, confluyen dietarios en los que sus experiencias vitales y culturales conforman un poliédrico mosaico metaliterario y autoficcional.

ENT: Comenzaste publicando cuentos. Después diste el salto a la novela con Intento de escapada (Anagrama, 2013) ¿Cuándo empiezas a escribir? ¿Cómo ha evolucionado tu relación con la literatura?

Soy un escritor relativamente tardío. Comencé a escribir mis primeros cuentos cuando acabé la carrera. Pero encontré ahí un lugar en el que me quería quedar para siempre. A partir de ese momento, la escritura siempre me ha acompañado, aunque se ha hecho más presente durante los último años, cuando casi se ha apoderado de todo lo que me rodea.

ENT: ¿Qué importancia tiene la literatura en tu vida?

Es fundamental. Tanto la escritura como la lectura. No sé si podría vivir sin tener cerca de mí un libro o un cuaderno.

ENT: A propósito de este nuevo libro, Diario de IthacaEl diario, un género supuestamente íntimo, privado, parece cobrar cierta relevancia en tu vida pública, en tu obra. Este es el segundo tomo que das a la imprenta, además del “Aquí y ahora” que se publica en la Revista Ñ. ¿Por qué publicas tus diarios y qué te aporta como escritor?

Escribo diarios porque me gusta convertir la vida en literatura. Y también porque es un modo de recordar, una forma de memoria. Pero sobre todo es un modo de experimentar con la escritura, de estar siempre escribiendo y mantener una relación continua con las palabras.

ENT: Por lo que dices, entiendo que te interesan las relaciones que se establecen entre ficción y vida. ¿Crees que tu escritura moldea de algún modo tu realidad? Umbral dijo en una ocasión que escribía sobre eventos a los que todavía no había acudido. Y que después todo sucedía como él había escrito. La realidad se moldeaba a la ficción. ¿Te ha sucedido alguna vez algo parecido?

En cierto modo, sí. Muchas veces la escritura se ha convertido para mí en una especie de manual de instrucciones para la vida. En ocasiones, fuerzo ciertas situaciones porque sé que así las convierto en literatura, o directamente siento que lo que estoy experimentando en un momento determinado puede ser narrable, de manera que acabo viviéndolo como realidad y como construcción literaria.

ENT: ¿Nos cuentas brevemente cómo surge este Diario de Ithaca?

Este diario surge de un encargo, el de Sergio del Molino para el programa de radio Preferiría no hacerlo. Es un diario para ser leído en la radio. Más oral que escritural. Eso cambió mi modo de escritura. La hizo, creo, menos compleja y más transparente. Menos literaria y más cotidiana.

ENT: No obstante, y a pesar de las diferentes texturas que aplicas en tu escritura, en tus dos novelas, Intento de escapada y El instante de peligro, juegas también con elementos autobiográficos. ¿Cuánto de ficción hay en este último dietario, Diario de Ithaca?

El diario cuenta hechos reales. Es lo que me sucedió. En ese sentido, es verdad, es algo constatable. Sin embargo, como toda narración, el enfoque, el punto de vista, el tono, la manera en la que se interpreta el mundo… ya lo cambia todo. El narrador al final acaba siendo más un personaje que el verdadero autor. Y en ese sentido sí que hay ficción, en la construcción de un yo que escribe que es casi igual que yo, pero no totalmente.

ENT: ¿Lees diarios de otros, quiénes son tus influencias? (literatura, cine, arte.)

Confieso que no leo demasiados diarios. Pero la literatura que me gusta sí que tiene un alto componente autobiográfico. Vila-Matas, Auster, Cercas, Carrère, De Vigan…

ENT: Como profesor de Historia del Arte, ¿sientes que tu faceta profesional se filtra en tu proyecto narrativo? ¿Lo adviertes como una ventaja?

Claro. Mi filtro de aproximación al mundo está construido a través del arte. De eso nunca podré escapar. No sé si es una ventaja. Es simplemente una particularidad.

ENT: Tus novelas se han publicado en otros países. Dinos cómo percibes la recepción de tu obra y si este hecho modifica tus expectativas, tu dinámica de trabajo.

En cada contexto se recibe de modo diferente. Es muy extraño ver cómo te leen buscando por ejemplo los referentes de “lo español” en la literatura que escribes. Y al final sí que es cierto que modifica algo el alcance de lo que se escribe. El lector ideal que uno construye se vuelve más genérico, uno le presupone menos cercanía al contexto inmediato.

ENT: Próximos proyectos, libros por llegar.

Estoy escribiendo una novela de no-ficción sobre un episodio trágico de mi adolescencia. Es un cambio de escenario respecto a lo que he escrito. No hay arte, no hay ficción, pero sí hay narración. A ver qué sale de ahí.

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