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Escritor y editor murciano, Luis Sánchez ha debutado con “Bebop café”, una novela con mucha literatura, acción y un delirante sentido del humor. Hemos querido entrevistarle en Entrelíneas para que nos cuentes sus proyectos, sus inquietudes y sobre su trabajo como escritor y editor.

Entrelíneas: De repente, en menos de un año, has aparecido en el panorama literario murciano pisando fuerte. Has publicado una novela y también has creado Boria,  un sello editorial que empieza a despegar con varios títulos. ¿Cómo surge tu trabajo literario: eres un editor que escribe o un escritor que edita libros?

Luís Sánchez Martín: Más bien lo segundo, un escritor que edita libros. Un sello editorial de Castellón me publicó un libro de relatos en 2014 y, aunque siempre le agradeceré la primera oportunidad, creo que a efectos de promoción y distribución se podía haber hecho mucho más. De hecho, cuando vi que yo (autor) era quien realmente movía el libro, tuve claro que el siguiente dependería al 100 % de mí. Y como la autoedición nunca me ha parecido una opción atractiva y no me atrae la edición digital, decidí que crear una editorial era la única manera de volver a primera línea de fuego. Ahora, como escritor que edita, sólo publico lo que me altera las neuronas, casi podría decir que edito lo que envidio, lo que me hubiera gustado escribir a mí. Y pongo en cada publicación la misma pasión e interés que si se tratara de un texto mío.

ENT: Tu novela, Bebop Café, es una suerte de novela del artista. ¿Qué hay de ti en Fran, el protagonista escritor?

L.S.M: Pues más de lo que me gusta admitir (risas). Debo reconocer que Fran está inspirado en mí, pero en mi yo de hace muchos años, un sabelotodo (hoy se diría un ‘cuñao’) que al no entender la poesía, el arte contemporáneo o los ritmos musicales latinos los menosprecia y rechaza de plano. Además odia su trabajo y, en general, a todo el mundo. Afortunadamente esa sombría y cuadriculada etapa de mi vida quedó atrás y, mira por dónde, me ha venido de maravilla para parodiarme a mí mismo a través de un personaje en cuyo potencial se sustenta gran parte de la novela.

ENT: En ella, realizas un juego de dualidades, al imbricar el texto con la novela que está escribiendo el protagonista. No obstante su complejidad, la novela no ofrece dificultades al lector. ¿Te interesa experimentar con tu proceso escritural?  ¿Te resulta interesante el intercambio entre realidad y ficción, cómo lo concibes respecto a tu visión de la literatura?

L.S.M: De hecho es el pilar fundamental de mi escritura. Siempre he dicho que ni cuento todo lo que pasa, ni pasa todo lo que cuento. Y lo que es ficción o realidad siempre lo dejo a gusto del lector (creo que, de otro modo, pierde la gracia). Hay mucho de mí y de quienes me rodean en los relatos de aquel primer libro, en los personajes de ‘Bebop Café’ y en todo lo que tengo aún inédito, pero no me gusta sentarme a escribir una biografía o diario. De  hecho, creo que me asusta. Cuando reviso un texto y veo que he contado ‘demasiado’, tacho y comienzo de nuevo hasta que tenga claro que, con más o menos base real, he dado a luz una ficción.

ENT: ¿Cuáles son tus referentes literarios? ¿Qué escritores actuales te interesan?

L.S.M: Mi líder espiritual, y doy fe de ello con la camiseta que luzco en la solapa del libro, es Charles Bukowski (sí, lo considero actual, siempre será actual). El autor que hizo que me gustara leer y escribir (te puedes imaginar cuánto le debo, pues) fue Eduardo Mendoza. También me gusta mucho Paul Auster y, de hecho, ‘Bebop Café’ es una suerte de tributo a estos dos últimos, con partes que recuerdan mucho a la saga de la cripta embrujada de Mendoza, por un lado, y el toque metaliterario del autor neoyorquino, por otro. También me gusta mucho la crudeza de Houellebecq y Montero Glez. Y puesto que, a pesar de un par de novelas y algún breve poemario, el estilo en el que me siento realmente cómodo es el relato corto, no quiero dejar de mencionar a cuatro autores que nos han brindado recientemente unos libros de relatos maravillosos: Miguel A. Carmona del Barco, Diego Sánchez Aguilar, Marcos Ordoñez y Javier Tortosa, a quien he tenido el inmenso placer de editar yo mismo.

ENT: En tu novela, la intriga va in crescendo con gran acierto. ¿Cómo dosificas esta tensión para que haya un equilibrio?

L.S.M: Desde el principio tuve claro que tenía que ser una novela corta: no quería personajes ni páginas de relleno. Por otro lado, el perfil psicológico de los personajes era importantísimo y si estos no estaban bien definidos la historia perdía su alma. Para poder presentar bien a los personajes, darles diálogo y establecer claramente sus relaciones necesité gran parte de la primera mitad de la novela. Por lo tanto, si quería que fuera una novela corta (y tenía que serlo, eso lo tuve claro desde el principio) debía brindar una segunda parte frenética, donde hay un giro que descoloca al lector prácticamente en cada capítulo, tanto de la novela base como de la que escribe el protagonista, y que casi siempre tiene un hecho asociado o paralelo, que al principio pasaba desapercibido, en esa primera mitad más descriptiva.

ENT: Los personajes parecen una mezcla de criaturas absurdas y seres reales. ¿Cómo construyes tus criaturas?

L.S.M: Les pongo rostro a casi todos antes de darles vida (y luego lo modifico; como antes he dicho, siempre ficción). Admito que, aunque se pueda decir que los creo yo, suelen tener un referente, real o no. Por citar dos, diré que Asensio está inspirado en un profesor que tuve y Jorge en un compañero del instituto. Y los meramente ficticios también tienen su referente. Por ejemplo, Genaro está inspirado en el protagonista de la mencionada saga de la cripta de Mendoza, y Facu en el personaje de Jordan Prentice en la película ‘Escondidos en Brujas’, pero con un punto cómico.

ENT: ¿Qué consideras más importante para elaborar una novela: la trama o el estilo?

L.S.M: La trama. Si no hay historia, o ésta es aburrida, no hay novela. El estilo es un plus, algo que, por supuesto, debe valorarse, pero lo principal es tener algo que contar.

ENT: ¿Crees que la literatura tiene que tener algún mensaje o simplemente servir como un artefacto lúdico?

L.S.M: A mí, tanto al leer como al sentarme a escribir, me gusta que lo tenga. En ‘Bebop Café’, por ejemplo, aunque lo principal sea la trama, resolver el misterio, tomo hasta tres carreteras secundarias por el camino: el mundo laboral (un tema muy recurrente en mis relatos, por cierto), el mundo editorial y las relaciones tóxicas. Sin sentenciar si debe ser una obligación (cada cual que lea y escriba lo que quiera), yo creo firmemente en la utilidad social del arte en general, y de la literatura en particular.

ENT: Actualmente, Murcia parece vivir una nueva edad de oro, un auge cultural y literario. ¿Opinas que se puede hablar de una generación, de una corriente o de una época dorada de la literatura murciana?

L.S.M: Sí, sin lugar a dudas. Tenemos una cantera de autores y editores magnífica. Todo lo que está publicando Balduque, La Fea Burguesía, Raspabook o Newcastle es la prueba documental de ese gran momento que vivimos, el cual espero que dure muchos años y al que deseo poder añadir algo desde Boria Ediciones.

ENT: Como editor, ¿cómo ves el panorama actual? ¿Crees que se editan demasiados libros o consideras que a más oportunidades de leer mejor?

L.S.M: El debate de qué o quién es escritor es bastante complejo y, aunque nos cueste admitirlo, depende mucho de los gustos de cada uno. Y yo añado que el debate de qué o quién es editor, también. Yo soy partidario de no darle muchas vueltas y seguir escribiendo y publicando lo que mi criterio me dicte.

ENT: Han surgido también diversas editoriales en los últimos años en Murcia. ¿Qué hueco crees que puedes ocupar con Boria ediciones?

L.S.M: Como he dicho antes, publico lo que me estremece, lo que me toca algo ahí dentro, lo que me hubiera gustado escribir a mí. Por ese lado, y teniendo en cuenta las influencias que antes he mencionado (Bukowski, Montero Glez., Huellebecq, los relatos de Diego Sánchez Aguilar o Carmona del Barco), intento que Boria Ediciones se consolide como una editorial que, sin llegar a cargar (las etiquetas son una carga, créeme) con la etiqueta del realismo sucio, sí se centre en textos de corte social, crudos, que suelten latigazos al lector. Pero no son pocas las obras de corte más lírico que me han emocionado mucho a lo largo de mi vida, y tuve claro que si me ocurría como lector me iba a pasar factura como editor, por lo que adopté como lema de la editorial: ‘palabras que a veces susurran y a veces cortan, para lectores que a veces levitan y a veces sangran’. De este modo me reservo el derecho de publicar cualquier obra (¡muerte a las etiquetas!) que consiga emocionarme. Y ya ha sucedido: nuestra tercera publicación, ‘Sin Remedios’, es una novela muy alejada de la línea Bukowskiana de ‘Trazos en falso’ y de la poesía social de ‘Home’, pero cuyo potencial tuve claro desde que cayó el manuscrito en mis manos.

ENT: ¿Qué le dirías a un joven (murciano o marciano) que empieza a escribir o que quiere publicar su primer libro?

L.S.M: A un joven murciano le diría que haga por conocer y vivir ese momento que atraviesa la literatura murciana. Y esa experiencia debe comenzar como lector, indagando y leyendo las publicaciones de esas editoriales antes mencionadas. Leer, leer y seguir leyendo a Fran Béjar, Diego Sánchez Aguilar, Javier Tortosa, Vicente Velasco, Juan de Dios García, Basilio Pujante, Manuel Moyano, Annie Costello, Hugo Cano, Cristina Morano, Andrés de la Orden… Uf, son tantos y tan grandes. Después seguro que querrá formar parte de ese momento e, irremediablemente, enviará su manuscrito a una de estas editoriales. Y si son letras que cortan para lectores que sangran, aquí está Boria Ediciones.

A un joven marciano le diría que, por favor, no me desintegre.

ENT: Háblame de tus nuevos proyectos literarios y editoriales.

L.S.M: Pues en principio mis proyectos literarios y editoriales no van por la misma autopista. Aunque no descarto volver a publicar bajo el sello Boria Ediciones, la realidad es que ‘Bebop Café’ ha sido una excepción, algo necesario para poner en marcha la editorial, pero ahora mismo tengo una novela danzando de concurso en concurso que, si no consigue llamar la atención de ningún jurado, comenzaré a mover por otros sellos; igualmente tengo un poemario presentado a concurso que, de no llevarse el gato al agua, también enviaré a otras editoriales. Es posible que sí publique relatos bajo mi sello, pero para eso aún falta.

En cuanto a la editorial, acabo de firmar, para después de verano, la publicación del primer poemario de Saúl Lozano, un joven poeta murciano que estoy convencido de que va a hacer mucho ruido; y, también después de verano, llegará ‘El jinete de la tormenta’, una estupenda novela de Darío Lozano que desmonta y analiza el fenómeno de los best-sellers y ‘Cuentos grises’, de Hugo Argüelles, una de esas recopilaciones de relatos que vendería mi alma al Diablo por haber escrito yo.

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