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Elenco 11 nos hace reflexionar con 'La Espiral', una versión libérrima de 'Ubú Rey'.

“Elenco 11” estrenó ayer en el recientemente restaurado Cine Velasco de Alhama, “La Espiral”, una versión libérrima del clásico “Ubú Rey” creada y adaptada por el director de la compañía, Diego Martínez. En un teatro totalmente lleno, con las 365 localidades agotadas desde hace semanas, la joven compañía cambió de registro con respecto a sus anteriores montajes y, durante poco más de una hora hizo reflexionar al público con respecto a la sociedad en la que vivimos y en la que aspiramos a que vivan nuestros hijos.

“La Espiral” nos sumerge en las profundidades de un colegio interno para adolescentes. Un lugar donde nadie se siente querido, del que nadie se siente partícipe y mucho menos identificado. En este mar de desmotivaciones nace la figura de Vence, (Miguel Ángel Peña Aledo), un chico que, ilusionado antes sus opciones de vida, pretende contagiar al resto de alumnos con la esperanza de conseguir algo mejor para ellos. Por desgracia, todo gesto positivo puede también ser negativo para otros… y es ahí cuando otros dos estudiantes del colegio, Ubú (Salvador García García) y Bordu (Arturo Cerón Hernández), deciden entrar en acción y acabar con los planes de Vence, en beneficio propio.

“La Espiral” es una versión libre de “Ubú Rey”, una adaptación del magnífico texto de Jarry que ahonda en las entrañas de la adolescencia atacando temáticas tan presentes en nuestro día a día como el acoso escolar, el ansia de poder,  las amistades peligrosas y las nuevas tecnologías. El espacio escénico de “La Espiral” nos traslada a las instalaciones de un colegio interno: sus pasillos, aulas, habitaciones… introduciéndonos en la vida de unos jóvenes que se sienten marginados por el mundo adulto pero que, sin darse cuenta, crecen y viven repitiendo las peores conductas de él.

La fuerza de “La Espiral” se encuentra por un lado, en su espacio escénico en el que los chicos de “Elenco11” sacan todo el partido posible a los materiales con los que cuentan sobre el escenario, seis sillas y cinco mesas; por otro lado, el montaje del texto y sus personajes son el otro pilar sobre los que se sustentan la obra ya que los diálogos son fundamentales para marcar el ritmo y la intensidad de la función.

El espectáculo está montado con una atención especial sobre los detalles, lleno de simbología, guiños y ejemplos con los que se invita al espectador a descubrir y reflexionar. Los actos funcionan como una espiral propia que resetea todo lo ocurrido anteriormente para comenzar siempre desde cero, con la misma estructura, la misma música y las mismas intenciones; como una espiral que te absorbe y te devuelve al principio una y otra vez.

“La Espiral” de Elenco11 habla del acoso escolar, del abuso de poder, de la buena y la mala educación y de la necesidad de confiar y de tener algo o en quién creer para poder seguir hacia adelante. “Elenco11” nos hacen ver desde una perspectiva grotesca que la humanidad repite una y otra vez sus malas acciones, de forma cíclica, como una espiral.

“La Espiral” nos hace reflexionar y salimos del teatro con la sensación de que el espectáculo no acaba ahí; llegamos a casa pensando en que el “espectáculo” se repite de forma cíclica y como una metáfora en nuestros colegios y en nuestros lugares de trabajo.

Con este espectáculo, los chicos de “Elenco11” demuestran la buena salud de la que goza el teatro alhameño y el gran trabajo que se realiza desde la Escuela de Teatro de Alhama de Murcia. Si bien, siempre es una lástima que el trabajo de meses de una compañía de teatro joven, que pasa meses preparando una función como ésta, se salde con una sola representación. Quizás, en este sentido, administraciones públicas, público y entidades privadas deberíamos reflexionar para poder hacer que tanto trabajo tenga una mayor y mejor difusión.

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