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In Memoriam: Don Calero de La Mancha

IN MEMORIAM: D. José Calero Heras (Valdenga 1944 - Alhama de Murcia 2016) Entrevista realizada por Gerardo C. Saura.

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>> De los alumnos siempre se aprende, más de los alumnos de la primera época. Hay una gran diferencia entre los alumnos de la Dictadura y la Transición y los de después. Posiblemente esto se deba a que los alumnos y los profesores de aquella época nos encontrábamos mucho más cercanos porque todos sufríamos en cierto modo los efectos de la Dictadura.

“Es mucho más importante ser fiel a tus principios que  a tu pareja”

>> Para mí el futuro es un misterio. Lo que si tengo medianamente claro es que nos encontramos en una época de transición y estamos abocados a un mundo nuevo en el que todo se decidirá a través de la imagen. Ya no leemos para entretenernos, ahora vemos películas; ya no compramos tanto el periódico, ahora vemos las noticias por internet.

>> Una vez que lees a los grandes autores te das cuenta de que no estás a la altura. De joven y de niño si me ha gustado mucho escribir, pero mi verdadera vocación siempre ha sido la de enseñar.

>> Una de las cosas más graciosas que me ha pasado en un aula fue cuando una vez le cogí una carta a un alumno, la cual iba dirigida a una amiga y en ella le comentaba: “Estoy en clase de Literatura, casi que me duermo, porque me acabo de fumar dos petas y no los puedo digerir”.

>> Tengo más miedo a las incapacidades que a la propia muerte. Sobre todo a la incapacidad mental.

>> Yo creo que la virtud no se puede sobrevalorar, lo que realmente está sobrevalorado es el dinero. Creo que hace unos años había otra escala de valores en la sociedad, escala que por otro lado se ha perdido totalmente en la actualidad.

>> La verdad es que yo nunca me he sentido cómodo con mi apariencia, quizás todo se deba a que de pequeño tenía cierto complejo con mis pecas y por eso nunca me han gustado los espejos.

>> ¿Mentir…? Puede parecer algo repelente, pero no recuerdo haber mentido últimamente. [Risas]

>> Algo escandaloso… Una vez cuando estuve de maestro en Socovos, hubo una noche que salimos y bebimos un poco. Entonces un grupo de amigos y yo hicimos unas pintadas. La verdad es que al día siguiente me arrepentí bastante de lo ocurrido.

>> Yo creo que no hay ningún insulto que sea bueno. Ahora se tiende mucho a dialogar poco y a insultar mucho, e incluso yo de joven también lo he hecho, pero creo que la ausencia de diálogo no lleva a nada.

>> Es mucho más importante ser fiel a tus ideas que incluso a tu pareja. Es obvio que con la edad puedes cambiar ciertas ideas, ciertos pensamientos, pero es fundamental no perder nunca la perspectiva y de alguna manera ser siempre consecuente y lógico contigo mismo y tus principios.

>> En Alhama, en los últimos años de la dictadura y en los de la transición, creo que fue el Instituto el que agitó un poco las aguas: allí nacieron revistas, grupos y ciclos de teatro, conferencias, recitales de canciones, cineforos, incluso concursos de pintura y de fotografía, que en muchos casos se proyectaron hacia todo el pueblo. Cosas humildes y efímeras casi todas ellas, pero que creo tuvieron su valor. Con la llegada de la democracia la cultura pasó a ser, esencialmente, incumbencia del Ayuntamiento y comenzó otra época.

>> Otras crisis, económicas sociales y de valores, como la del siglo XVII, o la de finales del XIX y principios del XX, fueron muy fructíferas para la literatura. Sin ellas no tendríamos a Quevedo, Góngora, Cervantes, Valle-Inclán o Pío Baroja. Hoy día no. La sociedad va por un camino y la literatura por otro. Espero que dentro de 40 años la literatura no sea sólo evasión, sino también un reflejo crítico de la sociedad que entonces exista.

>> En los años sesenta yo creía, creíamos muchos, que la cultura, la literatura podrían cambiar el mundo. Luego vimos que no, que es la política (tristemente) no la cultura, la que cambia a la sociedad y que es la sociedad, al cambiar, la que genera o demanda otro tipo de cultura.

>> En los regímenes democráticos cada sociedad tiene la cultura que se merece. Sus éxitos y fracasos yo los achaco, en partes iguales, a quienes tienen la misión de facilitar el acceso de los ciudadanos a la cultura, y a los ciudadanos, que son los que en último extremo deben demandarla, consumirla y generarla.

>> A mí siempre me ha parecido un milagro que en el pueblo se mantengan durante tanto tiempo dos publicaciones: un periódico y una revista. En otro tiempo ni lo hubiéramos soñado. Además, “Entrelíneas” me parece de una calidad extraordinaria, tanto en la presentación y las imágenes como en las colaboraciones escritas. ¿Ha significado algo en Alhama? Indudablemente. Y se verá con el tiempo. ¿Qué le falta? Más tiempo de vida.

>> El éxito de la vida radica en remar a contracorriente de las turbulencias, y disfrutar y sacarle provecho a cosas poco pomposas y sencillas: un paseo al atardecer, una página de un libro, una charla con los amigos, un viaje, un instante de intimidad con la pareja…, qué sé yo, cosas como esas, que son reales y asequibles. La fama, la gloria, el poder… son palabras muy pomposas, pero huecas, como globos, que antes o después le explotan a uno en las narices.

>> Dentro de cien años no creo que nadie recuerde a José Calero Heras. Eso espero y deseo. Lo mejor es volver de puntillas a la nada, de la que vinimos también de puntillas.

>> Alhama me pareció un pueblo con muchas inquietudes culturales. Hay mucha afición a la música; hay, y hubo, grandes pintores, como Aurelio, María Dolores, Almagro, y toda una generación más joven de la que no cito nombres por no olvidar a ninguno.

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