El Show de Samsa

El escritor y crítico literario, Pedro Pujante, disecciona lo mejor de la literatura.

El retablo de No, de Luis Rodríguez

Luis Rodríguez es uno de los narradores más excéntricos,

en todos los sentidos, que tenemos en España.

Lo cual no es bueno, ni malo, es excéntrico.

VICENTE LUIS MORA

 

Cada libro contiene su propio manual de instrucciones.  Este no es el caso en la obra de Luis Rodríguez (Cossío, 1958), autor secreto que hasta el momento ha publicado otras tres novelas más.

En El retablo de no, como en anteriores trabajos, Rodríguez realiza un ejercicio de prosa experimental, con una estructura laberíntica, episódica pero de una textura sólida.  En cada frase constatamos una precisión que nos hace sospechar de la autoconciencia de escritura que el autor posee. El libro está escindido en dos partes o versiones (¿borradores?): una larga y otra más breve del mismo texto, a las que se accede por cada una de sendas portadas del volumen. Así, al modo de la Rayuela de Cortázar se puede elegir entre uno, dos o infinitos procedimientos de lectura.

Rodríguez combina, es un decir,  el género narrativo con el dramático en un juego de espejos que reflectan la realidad y la ficción en una confusa serie de fragmentos inconexos. Los personajes (¿podríamos llamarlos actores?), del mismo modo, participan de su condición de seres de ficción y a la vez se someten al juego del teatro. Sus nombres –Hamlet, Laertes, Ofelia– ayudan a desdibujar esa línea divisoria entre escenario y vida, entre espectáculo y realidad, haciendo que la lectura de este peculiar Teatro se convierta en una mise en abyme, un juego en el que reverbera, de un modo sutil, el mundo de Shakespeare a la vez que el drama cotidiano de actores triviales. La metáfora de espejo no es fortuita aquí, porque en algunas páginas no podemos sino experimentar la sensación vertiginosa de sufrir el síndrome del ser imaginario, es decir, la infección de la ficción de la que hablaba Borges en su ya famoso texto “Magias parciales del Quijote”.

La mascarada de El retablo de no además está acentuada por el uso yuxtapuesto de las marcas textuales de la narrativa y de los textos dramáticos –en tres actos-, haciendo que el lector camine por el límite difuso de la ficción. Los diálogos en que participan los personajes de la “obra” están a su vez revestidos de una trivialidad chocante, en la que anécdotas inverosímiles, falsas o probables alimentan la narración. El argumento está deslizado, sobreentendido y si no se capta la ironía feliz de Luis Rodríguez difícilmente se podrá disfrutar en su totalidad de esta obra.

El teatro, los límites entre lo verdadero y la ficción, los seres humanos como metáforas de la actuación de la vida son los temas que aquí se intuyen. Un personaje dice: “Dale la vuelta a tu vida. Si finges la realidad, si vives la ficción como real, verás que ni la actuación aburre ni la vida pesa.”  Esta es, creo yo, la verdadera sustancia de esta obra peculiar, extraña y fascinante. La ficción y la realidad son caras de la misma moneda, que con el paso del tiempo adquieren la misma textura y logran confundirse.

“Inventario de inventos (inventados)”, de Eduardo Berti y Monobloque

Nos gusta coleccionar sueños. Recolectar fantasías. Los bestiarios datan de la Edad Media. Desde entonces, el interés bibliográfico del hombre por componer catálogos de fantasías se ha mantenido intacto. La literatura, al final, no es otra cosa que redactar un infinito inventario de todas nuestras visiones y fantasmas. Borges descubrió, cuando confeccionó El libro de los seres imaginarios (1957) que era más arduo numerar a todos los seres imaginarios que a los reales. Después, su discípulo Alberto Manguel, junto a Gianni Guadalupi, también perseveró en una exhaustiva Guía de lugares imaginarios (2000).

Clones

Guardo varios clones en mi armario ropero, nunca se sabe, son muy útiles. Más que un paraguas o una bufanda.

Annabel Lee era un epitafio y Edgar Allan Poe un fantasma

De todos los ángeles irreales, quizá sea Annabel Lee el más bello y efímero. Trasunto poético de la niña esposa de Edgar Allan Poe, quien conoció el amor y la muerte en la carne pálida y triste de su prima Virginia Eliza Clemm.

La responsabilidad del docente. Acoso infantil

0

Desgraciadamente, de un tiempo a esta parte, el anglicismo bullying y el mal llamado ‘acoso escolar’ han comenzado a aparecer de un modo reiterativo en los medios y en las conversaciones entre padres y docentes. No es que antes no se practicase, pero sí que recientemente se están dando bastantes casos, algunos con resultados terribles, como el suicidio de una joven murciana.

Salvador Robles Miras presenta sus obras en Águilas

El escritor Murciano Salvador Robles Miras (Águilas, 1956) presenta este jueves 19 de enero a las 19:00 sus más recientes obras literarias. Tendrá lugar el acto, en el Aula de Cultura de Caja Murcia, con la filóloga y escritora María Alcaraz de anfitriona. Allí presentará, según palabras del propio autor “sobre todo a Telmo Corrales, con: ‘La exclusiva del asesino’ (finalista del Premio Euskadi de Literatura en Castellano) y ‘Troya en las urnas’ (Premio Wilkie Collins de Novela Negra), ambas publicadas por MAR Ed, aunque también leeré varios microcuentos y dedicaré algunos minutos a Rubén Levi, protagonista de ‘Contra el cielo’, Ed. Mundopalabras.”

Luz artificial

0

La belleza se oculta en el ojo con que se mira, dicen. Pero la mirada necesita luz y según qué luz la belleza es o no es belleza.

Impostores literarios

0

‘Los poetas son mentirosos’ (PLATÓN)

El título de estas notas podría parecer que esconde una redundancia porque ¿no es toda literatura una impostura per se? ¿No es todo escritor un farsante declarado y sus producciones, sarta de mentiras?